Fran Muñoz y su modelo de ocio y cultura para Leganés.

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Fran Muñoz

Fran Muñoz y su modelo de ocio y cultura para Leganés.

Atravieso andando el campus de la universidad, el sol de febrero se filtra entre las ramas. Encamino mis pasos hacia la sede de Leganemos.  Entorno la puerta, me esperan Pablo Gaona y Fran Muñoz en una sede sin lujos, funcional, donde todo parece reutilizado y a mucha honra. Paredes cubiertas de carteles, se respira lucha, debate. Nos centramos en la cultura y en Leganés.

Fran me habla de la cultura de base. Leganemos quiere que los creadores invisibles emerjan en la ciudad, aquellos que todavía no tienen un nombre reconocible, los que vienen de otros países, los más jóvenes, las mujeres, por supuesto. Comenta que el ayuntamiento de Leganés tiene una buena oferta cultural a un precio muy competitivo pero Fran entiende que la cultura alternativa, es decir, aquella que no lleva el sello del ayuntamiento es fundamental. Producir libremente fomenta la variedad. Coincidimos en la necesidad de allanarle el camino a las salas, los artistas y artesanos de la ciudad para que Leganés no sea una ciudad dormitorio si no una ciudad en la que quedarse.

Fran es miembro fundador de La Libre de Barrio. Hoy echa enormemente de menos a Álvaro Tejero Barrio cuyo apellido dio nombre a La Libre tras su fallecimiento. Fran ,echa de menos a su amigo, a su compañero de piso, a ese director nobel de teatro que organizaba buenos planes cada fin de semana. Añora al hombre comprometido que junto con él y Miguel Urbán idearon un espacio similar a la Marabunta de Lavapiés pero en nuestra ciudad. Fran está orgulloso de que en La libre el modelo de gestión sea abierto. Es decir, que todos los socios de la Libre puedan programar actos sin depender de un consejo de sabios. Porque de sabios es para él abrir el espacio a la creación y a las propuestas diversas.

Fran sigue haciendo política en cada acto, en cada conversación, en cada paso que da por la vida. Según dice, hará política siempre, aunque no cobre por ello. Incluso, mientras se toma un café. Porque para Fran la política es la confrontación de ideas buscando la mejora en la vida de los vecinos. Con los vecinos se cruza cada mañana al ir a su trabajo. Vive en el centro. Se siente querido. Considera su trabajo actual como un servicio público, está de paso, cobra tres sueldos mínimos y tanto él como sus compañeros destinan el dinero restante a un fondo que repartirán entre proyectos interesantes para la ciudad.  De su equipo, admira la dedicación y la voluntad de Pablo Gaona, su hombre de confianza,  de Eva Martínez su gran preparación, de los compañeros más mayores Carmen Recio, Antonio Rebollo, Requejo y otros el aplomo y la capacidad de reflexión que aportan y de los más jóvenes valora la energía y la ilusión.  Siente admiración por colectivos de la ciudad como por ejemplo la Asociación de Esclerosis y en particular por Ana Toledano. Admira la labor de la UPL ya que permite seguir formándose  a cualquier edad, la del los colectivos sindicales y la de las Asociaciones de Vecinos.

Me despido de él sabiendo que le gusta el flamenco porque lleva implícita una queja social y vital atemporal.  Me marcho sabiendo que  admira a poetas leganenses como Julio Espino y Eloisa Pardo. Le digo hasta otra, ahora que sé que fue arbitro de football  de alevines y medió en peleas entre padres, cambiando así su relación con el deporte para darle un enfoque plagado de valores . Me voy sabiendo que nos volveremos a ver, porque me he enterado de que Leganemos  organiza cine forums y concursos fotográficos.  Y es que yo nunca me despido del todo de quien entiende el valor de la creación como sello de una ciudad y se conmueve con el arte.

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